Aquella mañana salió enfurecido de su guarida y comenzó a deslizarse por las calles despeinando a las personas. Se coló por las fisuras de las puertas. Cerró libros y abrió ventanas. Se entremezcló entre las gentes. Escuchó conversaciones, volcó macetas y tiró farolas. Destruyó jardines. Dio vueltas y vueltas alrededor de los árboles y los edificios. Subió hasta las azoteas zarandeando el tendido eléctrico. Bajó hasta el suelo y levantó faldas y papeles. Atravesó abrigos, cuellos y mangas. Lanzó sombreros y boinas. Movió las nubes. Arrancó casas. Hizo de si remolinos y montañas donde había llanuras. Levantó olas. Tiró puentes y construyó otros. Desordenó la tierra hasta que se cansó de sí mismo. Y se quedó dormido y soñó que sería o que podría ser o que fue, pero despertó perfecto y simple.
Adoro hacer fotografías, mi mayor pasatiempo. Allá donde voy, lo hago con mi cámara a cuestas y ávido de encontrar detalles que pasan desapercibidos. Me gusta la fotografía de ciudades y sus calles y sus gentes.
5 comentarios:
Tan bellas y delicadas como siempre. Una caricia para el alma y los sentidos. GRACIAS
A ti, por tus palabras.
Sí Ana, gracias por seguirnos y leernos.
El mejor de mis regalos: la entrada a este blog. María, mil gracias!
Un abrazo enorme,
Carmen.
Me alegro mucho que te guste el regalo Carmen. Espero que pases un excelente día. Y gracias a ti.
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