Aquella mañana salió enfurecido de su guarida y comenzó a deslizarse por las calles despeinando a las personas. Se coló por las fisuras de las puertas. Cerró libros y abrió ventanas. Se entremezcló entre las gentes. Escuchó conversaciones, volcó macetas y tiró farolas. Destruyó jardines. Dio vueltas y vueltas alrededor de los árboles y los edificios. Subió hasta las azoteas zarandeando el tendido eléctrico. Bajó hasta el suelo y levantó faldas y papeles. Atravesó abrigos, cuellos y mangas. Lanzó sombreros y boinas. Movió las nubes. Arrancó casas. Hizo de si remolinos y montañas donde había llanuras. Levantó olas. Tiró puentes y construyó otros. Desordenó la tierra hasta que se cansó de sí mismo. Y se quedó dormido y soñó que sería o que podría ser o que fue, pero despertó perfecto y simple.
Adoro hacer fotografías, mi mayor pasatiempo. Allá donde voy, lo hago con mi cámara a cuestas y ávido de encontrar detalles que pasan desapercibidos. Me gusta la fotografía de ciudades y sus calles y sus gentes.
3 comentarios:
¡Qué fotos más bonitas! y las palabras que las acompañan también María.
Muchos besos
Llenas de luz....
Gracias Rocío y Carmen por seguirnos.
Un beso,
Publicar un comentario